Una malla de tierra puede estar instalada, documentada y hasta haber cumplido en su primera medición. Pero eso no significa que siga respondiendo igual después de años de humedad, corrosión, intervenciones, cambios de carga, impactos atmosféricos o variaciones en la composición del terreno. En la infraestructura eléctrica industrial: asumir que los sistemas de puesta a tierra son permanentes por el simple hecho de estar enterrados.
El verdadero reto está en demostrar que el sistema sigue siendo confiable durante todo su ciclo de vida. Porque cuando un sistema puesta a tierra pierde desempeño, el problema no siempre aparece como una falla inmediata. Puede manifestarse como:
- Daño en equipos sensibles
- Activación ineficiente de protecciones
- Degradación de componentes electrónicos
- Exposición de personas a tensiones peligrosas
- Paradas no planificadas
- Incumplimientos frente al RETIE
La continuidad operativa no depende únicamente de grandes activos visibles. También depende de decisiones enterradas bajo el suelo: electrodos, conductores, conectores, soldadura exotérmica, uniones mecánicas, cajas de inspección, mediciones, trazabilidad y mantenimiento.
Una malla de tierra no es un activo estático
En muchas instalaciones existe una creencia implícita: si la malla fue instalada correctamente, su desempeño permanecerá estable durante años. Esa lectura puede ser riesgosa.
El sistema de puesta a tierra interactúa con un entorno cambiante. El suelo no es una condición fija. Su humedad, resistividad, temperatura, composición química, concentración de sales, acidez y nivel de compactación pueden modificar el comportamiento eléctrico y mecánico del sistema.
A esto se suman factores operativos:
- Ampliaciones de planta
- Cambios en la carga instalada
- Nuevas protecciones
- Modificaciones en tableros
- Intervenciones civiles
- Deterioro de cajas de inspección
- Impacto de rayos
- Fallas eléctricas previas
- Conexiones añadidas sin trazabilidad.
Por eso, gestionar un sistema puesta a tierra como un activo de ciclo de vida es distinto a tratarla como una instalación terminada.
El riesgo oculto: cuando el sistema falla antes de fallar
La degradación de los sistemas de puesta a tierra no siempre es evidente. A diferencia de otros activos eléctricos, la mayor parte de sus componentes críticos está enterrada o ubicada en puntos de baja visibilidad operativa.
Una unión mecánica mal seleccionada, un electrodo con baja resistencia a la corrosión, una conexión sin certificación para enterramiento directo o una intervención no documentada pueden aumentar la resistencia de contacto y comprometer la continuidad eléctrica.
El sistema puede seguir existiendo físicamente, pero perder capacidad funcional.
Esa diferencia es clave: no se trata solo de tener cobre bajo tierra, sino de garantizar una ruta confiable, continua y técnicamente adecuada para disipar corrientes de falla, descargas atmosféricas, electricidad estática o transitorios.

Cifras y criterios normativos que cambian la lectura técnica
El RETIE establece que el criterio fundamental de seguridad no debe limitarse al valor aislado de resistencia de puesta a tierra. El control de las tensiones de paso, contacto y transferidas es determinante para proteger a las personas frente a fallas en tierra.
Esto obliga a mirar el sistema de manera integral. La resistencia es un indicador importante, pero no reemplaza el análisis del diseño, la instalación, la continuidad de las uniones, el estado de los materiales y la trazabilidad del mantenimiento.
- 1 ohmio para subestaciones de alta y extra alta tensión.
- 10 Ω ohmio para subestaciones de media tensión, protección contra rayos y redes de equipos electrónicos o sensibles.
- 25 Ω ohmio para el punto neutro de acometida en baja tensión.
Estos valores son útiles, pero no deben convertirse en una lectura simplista. Un sistema que “mide bien” en un momento específico puede presentar vulnerabilidades si sus uniones no son aptas, si los puntos de inspección no son accesibles o si los materiales no fueron seleccionados para las condiciones reales del terreno.
Soldadura exotérmica y uniones mecánicas: el punto donde se concentra el riesgo
En sistemas de puesta a tierra, las uniones suelen ser más críticas de lo que aparentan. Un conductor puede ser adecuado y un electrodo puede cumplir la especificación; sin embargo, si la unión pierde continuidad, se afloja, se oxida o no fue seleccionada para ese ambiente, el sistema completo puede quedar condicionado por ese único punto débil.
- La soldadura exotérmica: tiene alta relevancia porque genera una unión permanente mediante una reacción aluminotérmica. En aplicaciones enterradas, conexiones cable a varilla o entornos donde la inspección frecuente es difícil, reduce las variables asociadas al aflojamiento mecánico y a la pérdida progresiva de contacto.
- Las uniones mecánicas: tienen un papel técnico válido cuando son certificadas, compatibles con los materiales, correctamente instaladas, accesibles e inspeccionables. Su uso debe responder a la aplicación técnica, no únicamente al costo o a la disponibilidad en almacén.
El RETIE es claro en este punto crítico: las conexiones bajo nivel del suelo deben realizarse mediante soldadura exotérmica o conectores certificados para enterramiento directo, conforme a normas técnicas reconocidas. El criterio correcto para evaluar es: ¿La unión seleccionada está diseñada para sostener la continuidad eléctrica durante la vida útil esperada del sistema y bajo las condiciones reales del sitio?
RETIE: cumplimiento y gestión de activos
El RETIE no debería verse únicamente como un requisito documental o una condición de inspección. Su valor real está en ordenar criterios mínimos para reducir riesgos eléctricos y proteger infraestructura.
La norma señala explícitamente que los componentes del sistema tienden a perder efectividad después de algunos años por corrosión, fallas eléctricas, daños mecánicos e impactos de rayos. Esta afirmación rompe la idea de permanencia: la norma no solo exige instalar, exige sostener las condiciones de seguridad. Un sistema puesta a tierra debe formar parte activa de la estrategia de mantenimiento y confiabilidad de la planta.
La compra técnica define el riesgo futuro
En muchos proyectos, la discusión sobre sistema puesta a tierra se concentra en cumplir cantidades, calibres, planos y valores de medición. Pero una parte importante del desempeño futuro se define antes de instalar: en la especificación y compra de suministros.
Un suministro no certificado, una varilla con recubrimiento insuficiente para el ambiente, un conector no apto para enterramiento directo o una unión que no pueda inspeccionarse puede parecer una economía inicial, pero puede convertirse en sobrecosto durante la operación.

Qué revisar antes de aprobar, mantener o intervenir un sistema de puesta a tierra
Antes de tomar decisiones sobre un sistema existente o sobre nuevos suministros, conviene revisar:

En resumen:
Los sistemas de puesta a tierra no fallan únicamente cuando arrojan una medición fuera de rango. Empieza a perder confiabilidad mucho antes: en una unión enterrada sin trazabilidad, en un conector no apto para el ambiente, en un electrodo degradado, en una inspección postergada o en una compra técnica decidida sólo por precio.
Para las instalaciones industriales, el sistema puesta a tierra es una infraestructura viva vinculada directamente con la seguridad humana y la continuidad del negocio. La consigna no es instalar y olvidar; es gestionar, verificar y sostener.
La confiabilidad de su red eléctrica empieza en la especificación de sus materiales. Le invitamos a https://tecnoweld.com.co/productos/productos-de-puesta-a-tierra/ y evaluar qué componentes responden verdaderamente a las exigencias normativas de su instalación.
Fuentes:
1. RETIE vigente fue expedido mediante la Resolución 40117 de 2024. El Ministerio indica que la versión vigente fue expedida el 2 de abril de 2024. https://www.minenergia.gov.co/es/misional/energia-electrica-2/reglamentos-tecnicos/reglamento-t%C3%A9cnico-de-instalaciones-el%C3%A9ctricas-retie/
https://www.minenergia.gov.co/documents/11566/4._Libro_3_-_Instalaciones.pdf
2. El RETIE Libro 3 indica que las conexiones bajo el nivel del suelo deben realizarse con soldadura exotérmica o con conector certificado para enterramiento directo, conforme a normas como IEEE 837, UL 467, UL 486A o NTC 2206.
https://www.minenergia.gov.co/documents/11566/4._Libro_3_-_Instalaciones.pdf
3. El RETIE Libro 3 presenta valores máximos de referencia: 1 Ω para subestaciones de alta y extra alta tensión, 10 Ω para subestaciones de media tensión, protección contra rayos y redes para equipos electrónicos o sensibles, y 25 Ω para punto neutro de acometida en baja tensión. https://www.minenergia.gov.co/documents/11566/4._Libro_3_-_Instalaciones.pdf
